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SESC

07 Set 2017 09h30

En el atardecer de la vida – Trabajando con el anciano en la Casa Espirita

“La vejez es santa, pura como a la primera infancia; por eso, se aproxima a Dios y ve mas claro y mas lejos en las profundidades del Infinito.” (Leo?n Denis).

ANCIANO EN EL PLANO ESPIRITUAL

Varias obras espiritas informan sobre el trabajo desarrollado por venerables Espi?ritus en el Plano Espiritual, por largo periodo. Veamos algunos ejemplos:

BEZERRA DE MENEZES

Veamos lo que nos relata el Hermano Jacob en el libro Volvi?, sobre el trabajo de Bezerra de Menezes en el atendimiento a desencarnados:

Supervisio?n del trabajo de equipo

“Tuve la impresio?n de que Bezerra era el supervisor del viaje, Organizo? los grupos, distribuyo? instrucciones, y nos estimulaba vigorosamente a uno por uno.

Se aproximo? a mi? y me informo? que la primera jornada de los que se libran de los lazos carnales, exige precauciones que garanticen su tranquilidad; hacie?ndome conocer que au?n nos demorari?amos un tanto, esperando una profesora que residi?a en un barrio distante.” (p. 56).

El aviso

“Preparados ya cuanto era posible, Bezerra hizo uso de la palabra para aconsejarnos y darnos a conocer los peligros del camino. No puedo reproducir sus observaciones al pie de la letra, pero el gran bienhechor anuncio? que nos esperaban sorpresas dolorosas si no sabi?amos mantener nuestra serenidad y desapego.” (p. 57).

Consejo fraterno

“Sintie?ndome incapaz de reiniciar la tarea, procure? a Bezerra para que me aconsejara.

El gran orientador me recibio? con su habitual bondad y me explico?, gentilmente:
- Jacobo, si nuestros hermanos ignorantes, di... pues de la muerte del cuerpo, la mayor parte de las v e ces prosiguen encadenados a las acciones ruinosas a que se dedicaron, nosotros a nuestra vez, continuamos en los servicios de espiritualizacio?n a que nos hemos dedicado devotamente. (...) Su trabajo, pues, es de proseguimiento. Organice un entedimiento con los amigos de su buena tarea, y retorne a los procesos de auxilio. Cada sector de actividad cristiana, al lado de hermanos obsesados, enfermos, desorientados, ignorantes, criminales o infelices, tanto encarnados como desencarnados, representa un a?ngulo de la construccio?n de su propio parai?so. El espi?ritu vale por las expresiones divinas que puede traducir en el propio camino, porque el Creador atiende a la criatura, a trave?s de la criatura. Regrese, contento, a sus casos de socorro.” (Hermano Jacob, Volvi?, 28 ed., p. 170-171).

El libro Tormentos de la Obsesio?n, de Manuel Philomeno de Miranda nos relata sobre el venerable trabajo de Bezerra de Menezes:

“(...) fui invitado, por aficionado servidor de nuestra comunidad, para un encuentro i?ntimo con el venerable Espi?ritu Dr. Bezerra de Menezes, en una de sus estancias entre nosotros, cuya dedicacio?n a la Humanidad, en la condicio?n de desencarnado, se aproximaba a un siglo de ininterrumpido humanitarismo, en labor de la caridad e iluminacio?n de la conciencia terrestre. (...).

Fui, por tanto, en un agradable rinco?n boscoso, en noche transparente y coronada de estrellas, clareada por dia?fana e ignota luz, que oi?mos al Apo?stol de la caridad entretejiendo consideraciones en torno del error y del castigo, que luego le sigue(...).

A los breves instantes de saludos afectuosos y palabras introductorias al respecto del tema, el venerable Mentor elucido?:

- La problema?tica del comportamiento moral del ser humano se encuentra relacionada con su nivel de progreso espiritual.” (Manuel Philomeno de Miranda, Tormentos de la obsesio?n, 2 ed., p. 20-23).

MINISTRO CLARENCIO

Relatos de Andre? Luiz sobre el Ministro Clarencio, en la colonia de Nuestro hogar:

Socorro de emergencia

“¡Ah! Es preciso haber sufrido mucho, para entender todas las misteriosas bellezas de la oracio?n; es necesario haber conocido el remordimiento, la humillacio?n, la extrema desventura, para tomar con eficacia el sublime eli?xir de la esperanza. Fue en ese instante que las espesas neblinas se disiparon y alguien surgio? como emisario de los Cielos. Un simpa?tico anciano me sonrio? paternalmente. Se inclino?, fijo? en mi? sus grandes ojos lu?cidos, y dijo:

–¡Valor, hijo mi?o! El Sen?or no te desampara. (...) –¿Quie?n sois, generoso emisario de Dios? (...) –Lla?mame Clarencio. Tan so?lo soy tu hermano. Y percibiendo mi agotamiento, agrego?:

–Ahora permanece en calma y en silencio. Es necesario descansar para recuperar energi?as. Enseguida, llamo? a dos compan?eros que guardaban actitud de desvelados servidores, y ordeno?: –Prestemos a nuestro amigo los socorros de emergencia.” (Andre? Luiz, Nuestro hogar, 52 ed., p. 24-29).

MINISTRA VENERANDA

“Veneranda esparcio?, con la simple presencia, enorme alegri?a en todos los semblantes. No mostraba la fisonomi?a de una vieja, lo que contrastaba con el nombre; si, el semblante de noble sen?ora en la edad madura, llena de simplicidad, sin afectacio?n.” (Andre? Luiz, Nuestro Hogar, 52 ed., p. 202).

HERMANA CIPRIANA

Relatos de Andre? Luiz sobre el “Hogar de Cipriana”, en el Libro En el Mundo Mayor, psicografi?a de Francisco Ca?ndido Xavier:

“(...) llegue? en compan?i?a de Calderaro, a la enorme institucio?n en que Cipriana administraba el constante beneficio de su devocio?n fraternal.

(...) Calderaro vino en mi auxilio, esclareciendo:
- Hermana Cipriana idealizo? este amoroso reducto de restauracio?n espiritual, y lo concretizo?, usando a los propios hermanos sufridores y perturbados que vagaban en las regiones circunvecinas. ”Andre? Luiz, En el Mundo mayor, 17 ed., p. 246-247).

CONOCIENDO AL ANCIANO

LAS ETAPAS DE LA VIDA FI?SICA – SU IMPORTANCIA PARA EL PROGRESO DEL ESPI?RITU

“El tra?nsito de los espi?ritus por la vida corporal es necesario para que e?stos puedan cumplir, con el auxilio de una accio?n material, los designios cuya ejecucio?n les confi?a Dios; es necesario para ellos mismos, porque la actividad que esta?n obligados a desplegar, ayuda al desarrollo de la inteligencia. Siendo Dios soberanamente justo, debe hacer parte igual a todos sus hijos; por esto da a todos un mismo punto de partida, la misma aptitud, las "mismas obligaciones que cumplir y la misma libertad de obrar", todo privilegio seri?a una preferencia, y toda preferencia una injusticia.” (Allan Kardec, El Evangelio segu?n el Espiritismo, 116 ed., cap. IV, i?tem 25).

El nacimiento

“El nacimiento.- La unio?n del alma y del cuerpo comienza con la concepcio?n solo queda completa con el momento del nacimiento. Es el envoltorio flui?dico que une al Espi?ritu al germen; esa unio?n se va acercando cada vez mas, hasta volverse completa, y e?sto se da cuando el nin?o ve la luz del di?a terrestre. En el intervalo de la concepcio?n al nacimiento, las facultades del Alma van, poco a poco, siendo aniquiladas por el poder siempre creciente de la fuerza vital recibida de los generadores, que disminuye el movimiento vibratorio del periespi?ritu, hasta el momento en que el Espi?ritu en el nin?o queda enteramente inconsciente. Esta disminucio?n vibratoria del movimiento flui?dico produce la pe?rdida de los recuerdos de las vidas anteriores, (...).” (Leo?n Denis, El gran enigma, 9 ed., p. 192-193).

La Infancia

“El Espi?ritu en el nin?o dormita en su envoltorio material, y, a medida que se aproxima al nacimiento, sus ideas se apagan, y, asi?, el conocimiento del pasado, del cual no tiene mas conciencia cuando abre los ojos a la luz del di?a. Esa conciencia solo volvera? cuando, por la desmaterializacio?n final o por las influencias profundase la exteriorizacio?n, en la hipnosis, el Alma retorna a su movimiento vibratorio y encuentra su pasado y el mundo adormecido de sus recuerdos. Aqui? la verdadera ge?nesis de la vida humana.” (Leo?n Denis, El gran enigma, 9 ed., p. 193).

La juventud

“Lo que caracteriza la juventud es la opulencia, la plenitud de la vida, la superabundancia de las cosas, el impulso para el futuro. La dedicacio?n, la necesidad de amar, de comunicarnos, caracteriza ese periodo de la vida en que el Alma, nuevamente unida al cuerpo cuyos elementos son nuevos y fuertes, se siente capaz de emprender extensa carrera y se promete a si? misma grandes esperanzas.

La juventud” tiene capital importancia, porque es la primera orientacio?n para el destino; en la que el olvido del pasado es completo; e?ste no existe mas, y todas sus potencias esta?n vueltas para el futuro. (...)” (Leo?n Denis, El gran enigma, 9 ed., p. 200).

La madurez

“En la madurez, el espi?ritu encarnado se revela tal cual es, con las modificaciones que le fueron impuestas por la educacio?n, por la instruccio?n, por el medio en que se reencarno? y por el aprendizaje recibido en la infancia y en la adolescencia; gozan entonces de entera libertad y es plenamente responsable por sus actos.

Es en la edad madura que ejecutamos los planes trazados cuando esta?bamos en nuestra colonia espiritual.

Para no fallarnos es preciso que nosotros nos revistamos de humildad, de deseo sincero de regir nuestros actos por la mas alta moral y resistir a todas las tentaciones del mal, de los vicios y del egoi?smo. Es preciso que reflexionemos bien antes de practicar nuestras acciones, para que despue?s no nos entreguemos al arrepentimiento y al remordimiento de habernos perjudicado o hecho sufrir a los otros.” (Eliseu Rigonatti, El espiritismo aplicado, p. 38).

La vejez

“El espi?ritu no envejece, se vuelve experimentado. La vejez del espi?ritu es la experiencia que el viene acumulando durante los milenios.

Todavi?a, cuando estamos reencarnados nuestro cuerpo envejece, esto es, presenta las sen?ales del desgaste propio de las cosas materiales.

La vejez es la etapa gloriosa de nuestra vida. Al recordar el pasado distante, vemos que van lejos los trabajos y las fatigas y viene pro?ximo el di?a de la liberacio?n, el di?a en que volveremos para nuestra colonia espiritual, de donde hace tanto tiempo partimos. Una mezcla de esperanzas y recelos nos asalta: de esperanza por la certeza que tenemos de nuestra inmortalidad, de la continuacio?n de nuestra vida en otros planos luminosos del Universo, en la compan?i?a de seres queridos que nos precedieron en la partida; y de recelo por sentirnos que nos vamos a encarar con algo que nos parece desconocido. (...)

Nuestra felicidad en la vejez no consiste en tener acumulados copiosos bienes materiales; ella consiste en poseer la tranquilidad de conciencia, la paz interior, la satisfaccio?n de que nunca hemos perjudicado a nadie, de haber vivido una vida recta, moralizada, honesta; y fuesen cuales fuesen las tempestades y las tentaciones que nos asaltaron en nuestra jornada, siempre supimos conservar nuestra dignidad, nuestra honradez y apreciar nuestro cara?cter

¡Felices, tres veces felices, los viejos que poseen una conciencia tranquila, una conciencia que no os acuse de nada! ¡Que al recordar la vida ya vivida, verifican que cumplieron noblemente todos sus deberes, aunque en medio de circunstancias penosas! Ese es el mayor tesoro que llevara?n consigo para la patria espiritual; es el tesoro que ni las polillas corroen, ni los ladrones roban.” (Eliseu Rigonatti, El espiritismo aplicado, p. 39).

“La vejez es el oton?o de la vida; en el u?ltimo declive, la vida esta? en el invierno. (...) la vejez, segu?n el modo de ver comu?n de los hombres, es la decrepitud, la ruina; ella recapitula todas las tristezas, todos los males, todos los dolores de la vida; es el preludio melanco?lico y aflictivo del u?ltimo adio?s. Hay ahi? un grave error. En regla general , ninguna etapa de la vida humana es enteramente desheredada de los dones de la Naturaleza, y mucho menos de las bendiciones de Dios. ¿Por que? el u?ltimo cuartel de la existencia, que procede inmediatamente a la coronacio?n del destino, sera? mas triste que los otros? Seri?a una contradiccio?n – y esta no puede existir en la obra divina – donde todo es armoni?a comparable a la de la composicio?n viva de un concierto impecable.

Al contrario, la vejez es bella, es grande, es santa. (...)

La vejez recapitula todo el libro de la vida; resume los dones de las otras e?pocas de la existencia, sin las ilusiones, ni las pasiones, ni los errores. (...)” (Leo?n Denis, El gran enigma, 9 ed., p. 207-209).

QUE SE ENTIENDE POR VEJEZ Anciano – Concepto Materialista

“La vejez se presenta cuando el individuo se considera inu?til, cuando experimenta el desprestigio de la sociedad pre-juiciosa, que elaboro? conceptos de vida en padrones torpemente materialistas, hedonistas.” (Joanna de A?ngelis, Vida: desafi?os y soluciones, 6 ed., p. 75).

Anciano – Visio?n de los Espi?ritus

“Las transformaciones, o mejor, las transfiguraciones operadas en las facultades del Alma, por la vejez, son admirables. Ese trabajo interior se resume en una u?nica palabra: la simplicidad.

La vejez es eminentemente simplificadora de todo. Simplifica, al principio, el lado material de la vida; suprime todas las necesidades irreales, las mil necesidades artificiales que la juventud y la edad madura nos habi?an creado y que haci?an, nuestra existencia complicada, verdadera esclavitud, servidumbre, tirani?a. Ya lo dijimos arriba: - es un comienzo de espiritualizacio?n.

Se da el mismo trabajo de simplificacio?n en la inteligencia. Las cosas adquiridas se vuelven mas transparentes; en el fondo de cada palabra, se encuentra la idea, se entreve? Dios.

El anciano tiene una facultas preciosa: la de olvidar. Todo lo que le fue fu?til, superfluo en la vida, se apaga; solo conserva en la memoria, cual fondo de un crisol, lo que fue substancial.” (Leo?n Denis, El gran enigma, 9 ed., p. 211).

RECELO DE LA VEJEZ

“El envejecimiento no debe inspirar cualquier tipo de recelo, ya que la belleza de cada etapa de la existencia corporal se encuentra en la actitud interior de quien observa el mundo externo. Las experiencias nacen de las vivencias y para poder disfrutas de ellas es exigido el patrimonio del tiempo, en lo que ocurre el envejecimiento del cuerpo y la maduracio?n del Espi?ritu. (...). (p. 63)” (Joanna de A?ngelis, Vida: desafi?os y soluciones, 6 ed., p. 63, 75-77).

EL ANCIANO Y LA FAMILIA Piedad filial

“El mandamiento: "Honra a tu padre y a tu madre", es una consecuencia de la ley general de caridad y de amor al pro?jimo, porque no se puede amar al pro?jimo sin amar a su padre y a su madre; pero la palabra "honra" encierra un deber ma?s respecto a ellos: el de la piedad filial. Dios ha querido manifestar con esto que al amor es preciso an?adir el respeto, las consideraciones, la sumisio?n y la condescendencia, lo que implica la obligacio?n de cumplir respecto a ellos de una manera aun ma?s rigurosa todo lo que la caridad manda con respecto al pro?jimo. (...)

Honrar a su padre y a su madre no es so?lo respetarles; es tambie?n asistirles en sus necesidades, procurarles el descanso en su vejez y rodearles de solicitud como lo han hecho con nosotros en nuestra infancia.

Sobre todo con respecto a los padres sin recursos es como se demuestra la verdadera piedad filial. ¿Cumplen, acaso, este mandamiento aquellos que creen hacer un gran esfuerzo da?ndoles lo justo para que no se mueran de hambre, cuando ellos no se privan de nada, relega?ndoles en la peor habitacio?n de la casa por no dejarles en la calle, cuando ellos reservan para si? lo mejor y ma?s co?modo? Gracias aun si no lo hacen de mal grado y no les obliguen a comprar el tiempo que les queda de vida, carga?ndoles con las fatigas dome?sticas. ¿Esta? bien que los padres viejos y de?biles sean los servidores de los hijos jo?venes y fuertes? ¿Acaso su madre les regateo? su leche cuando estaban en la cuna? ¿Ha escaseado sus vigilias cuando estaban enfermos, y sus pasos para procurarles aquello que les faltaba? No; no es so?lo lo estrictamente necesario lo que los hijos deben a sus padres pobres; deben tambie?n darles las pequen?as dulzuras de lo superfluo, los agasajos, los cuidados exquisitos que so?lo son el intere?s de lo que ellos han recibido y el pago de una deuda sagrada. Esta es la verdadera piedad filial aceptada por Dios.

Desgraciado, pues, aque?l que olvida lo que debe a los que le han sostenido en su debilidad, a los que con la vida material le dieron la vida moral, a los que muchas veces se impusieron duras privaciones para asegurar su bienestar; desgraciado el ingrato, porque sera? castigado con la ingratitud y el abandono; sera? herido en sus ma?s caros afectos, "algunas veces desde la vida presente", y ma?s ciertamente en otra existencia,

en la que sufrira? lo que ha hecho sufrir a los otros.” (Allan Kardec, El Evangelio segu?n el Espiritismo, 116 ed., cap.X IV, i?tem 3).

El anciano y el abandono familiar

“Es deber de todo buen cristiano tener sentimientos de caridad y de respeto para con nuestros viejos, principalmente en el reducto de nuestro hogar. El egoi?smo y la falta de comprensio?n nos conduce, a veces, a procedimientos infelices, como:

La permanencia prolongada e innecesaria del anciano enfermo en hospital o asilo; - La constante falta de tiempo para conversar con ellos;
La falta de paciencia para comprender sus dificultades y deficiencias;
El total desintere?s por sus problemas y conflictos;
La tendencia de ignorarlos o de considerarlos verdaderos objetos desechables;
Desconocimiento de la soledad que los afligen, que no siempre significa estar solos, mas porque se sienten solos e indeseables.
Es muy importante que reflexionemos mejor, si quisie?ramos tener una sociedad mas humanitaria y feliz.

Procuremos respetar a los ancianos, para que en el futuro seamos tambie?n respetados.” (Sergito de Souza Cavalcanti, Retratos de familia, p. 222).

“Toda la gratitud ni siquiera retribuira? la fortuna de la oportunidad disfrutada mediante el renacimiento carnal.

El carin?o y el respeto continuos no representara?n ofrenda compatible con la amorosa asistencia recibida desde antes de la cuna.

La delicadeza y el afecto no correspondera?n a la grandeza de los gestos de sacrificio y de abnegacio?n por mucho tiempo recibidos.

Los hijos tienen deberes intransferibles para con los padres, instrumentos de Dios para el tra?mite de la experiencia carnal, mediante la cual el Espi?ritu adquiere patrimonios superiores, redime fracasos y compromisos perturbadores. (...)

Ama y respeta en tus padres la humana manifestacio?n de la paternidad divina.
Cuando fuertes, serles la compan?i?a y la jovialidad; cuando de?biles, la proteccio?n y el socorro.
Mientras sanos, los presenta con la alegri?a y la consideracio?n; si enfermos, con la asistencia dedicada y la sustentacio?n preciosa.

En cualquier situacio?n o circunstancia, en la madurez o en la vejez, carin?o a aquellos que de ofrecieron el cuerpo de que te sirves para los cometidos de la evolucio?n, como mi?nimo que puedes dispensarles, expresando el deber de que te encuentras investido.” (Joanna de A?ngelis, Leyes morales de la vida, 13 de., p. 81-82).

Para concluir

“(...) la familia puede ser un elemento de ayuda a la persona anciana, da?ndole condiciones para una mejor calidad de vida, cuando permite que ella continu?e sintie?ndose u?til y participante del convivio familiar y cuando atiende, directamente o a trave?s de un cuidador formal, a las necesidades materiales y bio-psico- sociales de la persona anciana. O, al contrario, puede perjudicar a la persona anciana, dando origen a la dependencia y depresio?n, factores de enfermedad y hasta de muerte.

La familia:
Ayuda a persona anciana cuando:

mantiene lazos afectivos;
respeta su voluntad, opiniones y creencias;
tiene paciencia y comprensio?n a sus limitaciones fi?sicas y mentales;
apoya en sus necesidades;
posibilita el convivio familiar y la hace sentirse u?til e importante.
Perjudica a la persona anciana cuando:

la abandona o la ignora;
la menosprecia, considera?ndola “vieja inu?til”;
sobre protege, disminuyendo su nivel de autonomi?a e independencia.” (Tomiko Bom, Manual del cuidador de la persona anciana, p. 77).

EL ANCIANO Y LA SOCIEDAD

Como el anciano es visto por la sociedad


“El anciano desempen?a un papel importante en la sociedad, como verdadero soporte de los valores e?tico, morales y culturales, mereciendo

1. respeto y observancia. Toda la problema?tica se reduce, pues, a la forma de concebir la cuestio?n y enfrentarla.

Siendo un periodo de natural disminucio?n de las resistencias fi?sicas, sin embargo las expresivas excepciones, la vejez forma parte de la existencia corporal, y todo aquel a quien la muerte no arrebate antes, penetrara? a ella, debiendo prepararse para tentame con expectativas optimistas, manteniendo los ideales de ennoblecimiento y trabajando siempre.” (Autores Diversos, Lazos de familia, 2 ed., p. 53).

El anciano y el trabajo

“¿La necesidad del trabajo es ley de la Naturaleza?

El trabajo es ley de la Naturaleza, por eso mismo constituye una necesidad, y la civilizacio?n obliga al hombre a trabajar mas, porque le aumenta las necesidades y los gozos.” (Allan Kardec, El Libro de los Espi?ritus, 84 ed., preg. 674).

Li?mite del trabajo

“¿Cua?l es el li?mite del trabajo?

- El li?mite de las fuerzas. Por lo dema?s, Dios deja libre al hombre.” (Allan Kardec, El Libro de los Espi?ritus, 84 ed., preg. 683).

“¿Le asiste al hombre el derecho al descanso en su vejez? - Si?, so?lo esta? obligado segu?n sus fuerzas.

a)- ¿que? recurso queda al anciano que, teniendo necesidad de trabajar para vivir, no puede hacerlo?


- El fuerte debe trabajar para el de?bil. Si e?ste no posee familia, la sociedad debe hacerse cargo de e?l. Es la ley de caridad.” (Allan Kardec, El Libro de los Espi?ritus, 84 ed., preg. 685).

Malos tratos

“La violencia y los malos tratos pueden ser fi?sicos, psicolo?gicos, sexuales, abandono, negligencias, abusos econo?micos-financieros, omisio?n, violacio?n de derechos y autonegligencia.”

Abusos fi?sicos, malos tratos fi?sicos o violencia fi?sica – Son acciones que se refieren al uso de la fuerza fi?sica como pellizcos, empujones, quemaduras, amarrar los brazos y las piernas, obligar a tomar calmantes etc.

Abuso psicolo?gico, violencia psicolo?gica o malos tratos psicolo?gicos – corresponden a agresiones verbales o con gestos, buscando aterrorizar y humillar a la persona, como amenazas de castigo y abandono, impedir a la persona salir de casa o encerrarla en lugar oscuro, no dar alimentacio?n y asistencia me?dica, decir frases como “usted es inu?til”, “usted solo da trabajo” etc.

Abuso sexual, violencia sexual – es el acto o juego de relaciones de cara?cter hetero u homosexual, sin permiso de la persona. (...).

Abandono – es una forma de violencia que se manifiesta por la ausencia de responsabilidad de cuidar de la persona que necesite de proteccio?n, sea por parte de o?rganos de gobierno o de familiares, vecinos, amigos y cuidador.

Negligencia – se refiere a negativa u omisio?n de cuidados a las personas que se encuentran en situacio?n de dependencia o incapacidad, tanto por parte de los responsables familiares o de gobierno. La negligencia frecuentemente esta? asociada a otros tipos de malos tratos que generan lesiones y traumas fi?sicos, emocionales y sociales.

Abuso econo?mico/financiero – consiste en la apropiacio?n de los rendimientos, pensio?n y propiedades sin autorizacio?n de la persona. Normalmente el responsable por ese tipo de abuso es un familiar o alguien muy pro?ximo en quien la persona confi?a.

Autonegligencia – dice respecto a las conductas personales que amenazan a salud o seguridad de la propia persona. Ella se niega a adoptar cuidados necesarios a si? misma, tales como: no tomar las medicinas prescritas, no alimentarse, no tomar ban?o y cepillarse los dientes, no seguir las orientaciones dadas por el cuidador o equipo de salud.” (Ministerio de Salud, Gui?a practica del cuidador, p. 60).

El problema ba?sico de la violencia

“El problema ba?sico de la violencia es el desamor humano, matriz de la avaricia y de la insensibilidad de que se revisten los falsamente afortunados.

El anti?doto para cualquier tipo de violencia es siempre el amor como el esti?mulo a los estados agresivos resultantes del egoi?smo.

Herencia nefasta de los instintos que predominan en la naturaleza animal del hombre, la violencia se diluira?, en la medida que se sobreponga su naturaleza espiritual, que es la presencia del Padre Creador inherente en todos los seres.” Benedicta Fernandes (Espi?ritus Diversos, Terape?utica de emergencia, 2 de., p. 53-55).

EL ANCIANO Y LOS FACTORES DE PERTURBACIO?N Mal humor

“El mal humor sistema?tico – vicio de comportamiento emocional – genera la irritabilidad que desencadena innumerables males en el individuo, en particular, y en el grupo social donde el mismo se mueve, en general.

Desconcertando la razo?n, incita las tendencias negativas que deben ser combatidas, fomentando la maledicencia y la indisposicio?n de a?nimo.

Todos aquellos que lo alimentan, se transfieren de uno para otro estado de desajuste orga?nico y psicolo?gico, dando margen a la instalacio?n de enfermedades psicosoma?ticas de tratamiento complejo como resultados demorados o ningunos.” (Joanna de A?ngelis, Recetas de Paz, p. 30).

Tristeza

La tristeza, sin embargo, es enfermedad que, abrigada, empeora el cuadro de cualquier afliccio?n.

A su sombra densa altera el contorno de los hechos y de las cosas, presentando fantasmas donde existe vida y desencanto en el lugar en que esta? la esperanza.

Ella responde por la instalacio?n de males sutiles que terminan por desequilibrar el organismo fi?sico y la maquinaria emocional.

Lucha contra la tristeza, re-educa?ndote mentalmente.” (Joanna de A?ngelis, Momentos de coraje, 7 ed., p. 93-96).

Soledad

“La neurosis de la soledad es una enfermedad contempora?nea, que amenaza al hombre distrai?do por la conquista de los valores de pequen?a monta, porque transitorios.

Resolvie?ndose por la aficio?n a los ideales de engrandecimiento humano, por contribuir con la hora vaci?a en favor de los enfermos y ancianos, de los nin?os en abandono y de los animales, su vida adquiriri?a color y utilidad, enriquecie?ndose de un compan?erismo digno, en cuyo intere?s extenderi?a la esfera de los objetivos que motivan las experiencias vivenciales e inoculan coraje para enfrentarse, aceptando los desafi?os naturales.

El hombre solitario, todo aquel que se dice en soledad, excepto en los casos patolo?gicos, es alguien que se recela encontrar, que evita descubrirse, conocerse, ocultando asi? su identidad en la apariencia de infeliz, de incomprendido y abandonado. (...).

El miedo de la soledad, por tanto, debe ceder lugar, a la confianza en los propios valores, asi? como de pequen?os contenidos, sin embargo significativos para quien los tiene.” (Joanna de A?ngelis, El hombre integral, 18 ed., p. 27-30).

Lamentacio?n

“La lamentacio?n como la queja son morbo pestilente de fa?cil contagio, por los vapores y vibraciones to?xicas que esparcen.

La salud mental exige esfuerzo personal, que es intransferible, caracterizado por el real deseo de equilibrio. Una decisiva disposicio?n para el auto-encuentro y el empen?o para conseguirlo son los instrumentos ha?biles para el intento, que se coronara? de e?xito. (...)” (Joanna de A?ngelis, Auto-descubrimiento: una bu?squeda interior, 12 ed., p. 129-131).

Depresio?n

“La depresio?n es una enfermedad del espi?ritu, y en el espi?ritu debe ser tratada.

El sumergirse en la depresio?n, sin embargo, no tiene como finalidad esencial vivir solo para el dolor, el sufrimiento, pero proporcionan el encuentro consigo mismo.

Depresio?n significa pujar para abajo, obligando al Espi?ritu a refugiarse en las reflexiones internas, a rehacer observaciones, a recorrer nuevos caminos.

Lamentablemente, el enfermo se entrega al gemido y al auto-abandono, pasando a cultivar la auto- compasio?n y la rebeldi?a en relacio?n a los dema?s que tienen en cuenta de saludables, considera?ndolos in- merecidamente privilegiados.

Permitie?ndose la auto-conmiseracio?n, piensa apenas en huir, desistiendo de la lucha, en razo?n de los conflictos que lo asesoran y del desencanto que lo domina.

La vida impone esfuerzos que deben ser aplicados a beneficio de las conquistas desafiantes, que aguardan a aquellos que las desean alcanzar.” (Joanna de A?ngelis, Entre?gate a Dios, p. 58-61).

ASPECTOS PATOLO?GICOS DEL ENVEJECIMIENTO

Enfermedades mas comunes en la vejez


“Las enfermedades mas comunes en el anciano son las del sistema circulatorio y la arteriosclerosis. La enfermedad arterial causa problemas cardi?acos, renales y neurolo?gicos.

Las personas ancianas son mas vulnerables a las infecciones del aparato respiratorio. Es comu?n la enfermedad pulmonar cro?nica: bronquitis, enfisema, embolia y neumoni?a.

Son sensibles a disturbios gastrointestinales, lates como: acidez, na?useas, vo?mitos, gastritis, presio?n de vientre, diverticulitis, diarreas y otros.

La incidencia de ca?ncer aumenta con la edad y la duracio?n puede ser de muchos an?os.

Ocurren alteraciones en las paredes arteriales (arteriosclerosis), en los espacios articulares (artritis) y en el funcionamiento de ciertas gla?ndulas endocrinas (diabetes).” (Mari?a Aparecida Valente, Elaine Curti Ramazzini, El anciano en el Centro Espirita, p. 61-62).

LA SALUD FI?SICA DEL ANCIANO
Las actividades fi?sicas y los beneficios psicolo?gicos y sociales en la vida del anciano


mejora la auto-estima y auto-imagen corporal; alivia el estre?s y reduce la depresio?n;
ofrece sensacio?n de bienestar;
reduce el aislamiento social;

mejora la integracio?n familiar. (p. 39).

Los ejercicios influenciando en la salud fi?sica del anciano

contribuye para la manutencio?n y/o aumento de la densidad o?sea, disminuyendo la velocidad de la osteoporosis;
auxilia en el control de la diabetes, de la artritis, de las enfermedades cardi?acas y de los problemas con colesterol alto, de la obesidad e hipertensio?n;

mejora la absorcio?n e eliminacio?n de los alimentos;
disminuye la depresio?n;
reduce la ocurrencia de accidentes, pues los reflejos y la velocidad al andar mejoran; mantiene el peso corporal y mejora la movilidad del anciano. (p. 39).

LA SALUD ESPIRITUAL DEL ANCIANO

Salud ideal=Mente equilibrada >Mente en armoni?a


“Todo equipo para funcionar en armoni?a con ajuste, para las finalidades a que se destina, exige perfecta eficiencia de todas las piezas que lo componen.

De la misma forma, la maquinaria orga?nica depende de los flujos y reflujos de la energi?a psi?quica y e?sta, a su vez, de las respuestas de las diversas piezas que acciona. En esa interdependencia, la vibracio?n mental del hombre es la que le propicia de equilibrio o distoni?a (trastorno), conscientemente o no. Sabiendo canalizar-le la corriente vibratoria, organiza y somete a los implementos fi?sicos a su comando, produciendo efectos de salud, por largo periodo, no indefinidamente dada la precaridad de los elementos construidos para el uso transitorio. (...) La mente equilibrada comandara? al cuerpo en armoni?a y, en ese intercambio, surgira? la salud ideal.” (Joanna de A?ngelis, El hombre integral, 18 ed., p. 88-89).

El pase

“- Asi? como la transfusio?n de sangre representa una renovacio?n de las fuerzas fi?sicas, el pase es una transfusio?n de energi?as psi?quicas, con la diferencia de que los recursos orga?nicos son retirados de un depo?sito limitado, y los elementos psi?quicos lo son del depo?sito ilimitado de las fuerzas espirituales.” (Emmanuel, El Consolador, 17 ed., preg. 98).

Agua fluidificada – Recursos substanciales al cuerpo y al alma

“El agua es de los cuerpos mas simples y receptivos de la Tierra. Es como que la base pura, en que la medicacio?n del Cielo puede ser impresa, a trave?s de recursos substanciales de asistencia al cuerpo y al alma, sin embargo en proceso invisible a los ojos mortales.” (Emmanuel, Si?gueme, 6 ed., p. 131).

EL ANCIANO Y LA PREPARACIO?N PARA LA DESENCARNACIO?N

Preparando para la otra dimensio?n de la vida

“En el trabajo con el anciano se debe considerar sobremanera un aspecto del ser humano (bio-psico- socio-espiritual). Con el pasar de los an?os el fi?sico se va desgastando con el surgimiento de las enfermedades degenerativas propias de la edad, lo psicolo?gico se va alterando por los acontecimientos naturales de la vida, por la jubilacio?n, por la pe?rdida de los amigos y parientes y la reduccio?n del espacio social. No se puede olvidar del aspecto espiritual que debe ser focalizado con mucha atencio?n, una vez que el anciano, cuanto viva pensando mucho del pasado, invariablemente pensara? en el futuro, vislumbrando la muerte y, sin mucha certeza para algunos, que la vida continu?a ma?s alla? de la tumba (...).

Por cierto, la preparacio?n para la muerte o pasar para otra dimensio?n de la vida debe ser hecho paulatinamente, a fin de que, cuando surja el acontecimiento, pueda ser el encarado y comprendido con mas naturalidad por los ancianos. Necesario se hace con todo que el voluntario crea realmente en lo que esta? transmitiendo, valie?ndose de la oportunidad adecuada para que sea aceptada por el grupo.” (Mari?a Aparecida Valente, Elaine Curti Ramazzini, El anciano en el Centro Espirita, p. 101-102).